Los salarios aumentaron 1,96 por ciento, en promedio, durante setiembre y le ganaron la carrera a la inflación de ese mismo mes, que fue de 0,9 por ciento. De esta forma, los haberes acumularon un incremento de 14 por ciento en los primeros nueve meses del año contra una inflación de 7,1 por ciento, según informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos.En esta nueva medición, los salarios que más aumentaron fueron los de los empleados públicos, con 3,08 por ciento. Y así llevan acumulado un crecimiento de 10 por ciento entre enero y setiembre últimos.Los sueldos de los empleados registrados o "en blanco" mejoraron 1,06 por ciento en setiembre y desde enero subieron 15,02 por ciento, según la estadística oficial. Por su parte, las remuneraciones de los trabajadores que están en la informalidad o "en negro" crecieron 2,8 por ciento y en nueve meses acumularon una recuperación de 15,44 por ciento.La inflación en setiembre había sido de 0,9 por ciento, que significó un 7,1 por ciento acumulado desde enero. Esto revela que hubo una recuperación real de ingresos de los trabajadores en los primeros nueve meses del año, producto de los ajustes salariales pactados en los últimos meses. Sin embargo, si se comparan respecto del nivel salarial existente en diciembre de 2001, los salarios en promedio mejoraron 75 por ciento contra una inflación acumulada de 85 por ciento. Los que mejor sortearon la crisis fueron los trabajadores que están en blanco, con una mejora de 105 por ciento. Pero no pasó lo mismo con los informales (49 por ciento) ni con los estatales (33 por ciento).
El mercado laboral: con respecto a 2001, el poder adquisitivo es un 3% inferior
El salario promedio creció un 18,1% en el último año
Mejoró el poder adquisitivo en el sector privado y se mantuvo en el sector público
Los salarios tuvieron en septiembre una suba mensual promedio del 1,96%, a la vez que se incrementaron un 18,1% con respecto a igual mes de 2005, y un 80,6% en comparación con fines de 2001. De acuerdo con esos datos, la evolución que registraron en el último año los ingresos de los trabajadores superó al índice de inflación, y así se obtuvo, en promedio, una mejora del poder adquisitivo. Este hecho se dio en los dos últimos años y, según los economistas, fue posible por la caída del costo laboral total -muy pronunciada en algunos sectores- que se acumuló en los años previos. Los datos sobre variación salarial fueron difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El informe muestra que en septiembre, respecto de agosto, crecieron más los salarios de los trabajadores del sector público (3,8%) y de los empleados informales (en negro) del sector privado (2,8%) que los de quienes están en blanco (1,06 por ciento). Esa diferenciación, sin embargo, es exactamente inversa a lo que muestra la evolución acumulada de los índices. Y demostraría que se está acelerando el ritmo de recuperación salarial de los sectores más rezagados. Si la comparación se establece con septiembre de 2005, los ingresos que más avanzaron fueron los del sector privado registrado, con el 20,5%, un índice que, teniendo en cuenta la inflación del período, reporta un alza del poder de compra del 9,1 por ciento. Para los trabajadores no declarados, el alza anual llega al 20%, con una mejora del poder adquisitivo del 8,6 por ciento. En el caso de los empleados públicos, con un alza del 10,9%, los sueldos empataron con la inflación.
Más amplia es la brecha cuando la comparación se realiza con el período previo a la devaluación. Respecto del cuarto trimestre de 2001, el sueldo del personal registrado de las empresas privadas subió en promedio un 117,97%, según el Indec, lo que permite estimar un aumento del poder de compra del 17,08 por ciento. Pero tanto los no registrados como los empleados públicos perdieron frente a los precios: los primeros, con un alza nominal del 51,09%, perciben hoy una cantidad de dinero que les sirve para comprar un 18,84% menos que lo que podían adquirir cinco años atrás; para quienes trabajan en el Estado, la recomposición fue de sólo el 37,59%, un índice que, frente al alza de precios, repercute en una caída del poder de compra del 26,09 por ciento. La inflación acumulada desde diciembre de 2001 es del 86,17 por ciento
Aún por debajo. En consecuencia, el salario real promedio de la economía se encuentra hoy un 3% por debajo de aquel momento. Según evaluó el economista Ricardo Theller, profesor investigador de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), la diferencia que hubo en septiembre a favor de la evolución del salario informal respondería a un "efecto simpatía" que impactó en ese sector, luego de los acuerdos convencionales que se firmaron en mayor medida durante el primer semestre del año, con un efecto directo sobre la economía formal. "Es razonable que eso ocurra porque la ocupación está creciendo", consideró. Y con respecto al sector público, agregó que tiene la necesidad de recuperar su nivel de ingresos "y hay fuentes de financiamiento". Un factor que puede haber influido fue el aumento del salario mínimo, que pasó de $ 630 a $ 760 en agosto y a $ 780 en septiembre. Según consideró Ernesto Kritz, director de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL) -quien apuntó que los datos conocidos ayer difieren de otros de fuentes también oficiales-, en los niveles descentralizados -municipios- es donde pueden existir más asalariados que cobran el mínimo. Más allá de ese grupo de bajos ingresos, hubo en los últimos meses subas salariales en diferentes niveles de la gestión pública: nacional, provincial y municipal. Al analizar la mayor velocidad que tomó en los últimos meses la recuperación de los salarios informales, Nadin Argañaraz, economista del Ieral, señaló que es de esperar que tiendan a disminuir las brechas de crecimiento de los salarios, pero sin que ello implique un achicamiento de la distancia que separa a los salarios de quienes están en blanco o en negro. "Si crecen igual, la brecha sólo se va a mantener", apuntó. Argañaraz consideró que, en adelante, la productividad deberá jugar un rol más importante en la definición de los aumentos, más allá de las pautas generales que se pretendan fijar. Theller evaluó que en los próximos meses el sector privado tendrá "algunos aumentos empresa por empresa y según la productividad". Para el sector público, consideró que con el clima preelectoral "cabe esperar que se flexibilice un poco más la política salarial".
Por Silvia Stang
De la Redacción de LA NACION
La canasta básica se encareció un 0,9%.Un hogar necesita $ 869,34 para no ser pobre.Una familia integrada por un matrimonio joven y dos hijos de 5 y 8 años necesita un ingreso mensual de al menos 869,34 pesos para no caer en la pobreza, en tanto que, como mínimo, ese hogar requiere 395,15 pesos para no ser indigente. Así surge de los datos que difundió ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) sobre la evolución que tuvieron en octubre los valores de la canasta básica alimentaria y de la canasta básica total. La primera se utiliza para fijar el umbral de la indigencia y la segunda, para definir el límite de la pobreza. En ambos casos, el incremento registrado en octubre respecto de septiembre fue del 0,9%, el mismo porcentaje de variación que tuvo en el mes el índice general de precios medido por el Indec. En comparación con octubre de 2005, el encarecimiento de los alimentos básicos acumuló un 5,9%, y el de la canasta de pobreza, un 7,4 por ciento. En este último caso, además de alimentos se considera el precio de algunos insumos del hogar y servicios como el transporte. En comparación con el período previo a la devaluación del peso, la canasta de indigencia acumula un alza del 111,51%, bastante por arriba del nivel general de inflación, que se ubica en el 88,07 por ciento. La canasta de la pobreza, en tanto, incrementó su valor en un 88,41 por ciento. Para conocer periódicamente los índices de pobreza e indigencia, el Indec cruza los datos de un mismo mes del valor que tienen las mencionadas canastas con el nivel de ingreso que registra cada hogar: si el dinero que percibe la familia no alcanza para comprar uno u otro conjunto de bienes, entonces todos los miembros de ese hogar son pobres o indigentes, según corresponda. Por eso, no es posible saber si el incremento de los precios impactó en la situación social, porque el crecimiento del empleo y el alza de los salarios podría aportar un efecto mayor, y ese hecho, traducirse en un alivio de los índices de pobreza e indigencia, como de hecho ocurrió en las últimas mediciones.