ASOCIACION DEL PERSONAL DEL INSTITUTO NACIONAL DE TECNOLOGIA AGROPECUARIA

Noticias de Apinta

  • 09-10-2006

    El INTA genera oportunidades

    " El INTA estáa vanzando en un campo que se ha tormado bastante novedoso: el contribuir desde su función al desarrollo y expansión internacional de un empresariado argentino genuinamente nacional", expresa en este artículo, el presidente del INTA, Ing. Carlos Cheppi.
    Clarín - Supl. Rural. del 7 de octubre de 2006

    "El INTA está avanzando en un campo que se ha tornado bastante novedoso: el contribuir desde su función al desarrollo y expansión internacional de un empresariado argentino genuinamente nacional", afirma el titular del organismo. Cita como ejemplo los resultados logrados mediante el convenio de cooperación argentino—venezolano.

    La misión del INTA es el desarrollo de la investigación y extensión agropecuarias para promover la tecnificación y el mejoramiento de la productividad agraria y de la vida rural, con sustentabilidad ambiental y equidad social. Esto es lo que ha venido realizando nuestra institución a lo largo de su medio siglo de existencia. Por su compromiso en expandir la frontera del conocimiento, el INTA ha tenido una dinámica particular que lo llevó a hacerse más fuerte en los momentos que tenía que resistir, como sucedió cuando se trató en el país de desguazar su sistema científico tecnológico en los años noventa. El INTA no sólo logró sortear al embate privatizador que lo hubiera reducido a una empresa que en su afán de lucro sólo le prestaría servicios a aquellos quienes pueden pagárselos. Además de sobrevivir como entidad pública del Estado, el INTA también jugó un rol vital socorriendo a través de diversos programas como el Prohuerta (con financiamiento del ministerio de Desarrollo Social) a la población que fue arrojada a la pobreza durante esa década.

    Actualmente, en momentos de reactivación económica, el INTA interpreta cuáles son las demandas de un país que ha vuelto a crecer. Hoy el INTA vive un presente de expansión no sólo a través del fortalecimiento de su sistema de extensión rural o de los nuevos desafíos tecnológicos que asume como la genética, la bioingeniería, la agricultura orgánica o los biocombustibles, sólo para mencionar algunos de ellos. El INTA está avanzando también en un campo que se ha tornado bastante novedoso: el contribuir desde su función al desarrollo y expansión internacional de un empresariado argentino genuinamente nacional.

    Esto cobra gran importancia en momentos en que algunos le achacan al gobierno nacional el no generar un clima de negocios propicio. Por ello es interesante detenernos un momento en esta experiencia de crecimiento de parte del empresariado argentino (básicamente Pymes) en la que ha participado el INTA.

    Dentro del marco de los convenios de cooperación argentino —venezolanos, se acordó que lo obtenido por las compras de combustible que le realizaría la Argentina, Venezuela lo destinaría a su vez a financiar importaciones de Argentina. Los efectos que estos acuerdos tuvieron se vislumbraron de inmediato. El volumen de las exportaciones argentinas a Venezuela se triplicó en estos últimos años, convirtiendo al caribeño país junto con Brasil y China en los tres mercados de mayor crecimiento para la colocación de productos argentinos. En este contexto de creciente integración, Venezuela expuso al gobierno argentino su problema de abastecimiento alimentario (Venezuela importa el 70% del alimento que consume) solicitándole la colaboración del INTA, institución reconocida internacionalmente por su sistema de extensión y transferencia de tecnología agropecuaria.

    El INTA realizó un trabajo intensivo para apuntalar las capacidades agropecuarias venezolanas. Además de la capacitación de técnicos venezolanos y el diseño de un sistema de investigación y extensión para Venezuela similar al que el INTA aplica en Argentina, también se efectuó un diagnóstico de los problemas agrícolas venezolanos. Entre varios tópicos, el INTA detectó que el agro venezolano carecía de la debida mecanización para expandir su productividad como la situación lo requería. Es en esta fase en donde el INTA interioriza a Venezuela de la alta calidad y competitividad de la maquinaria agrícola argentina.

    En la Argentina hoy también se propugna la transnacionalización. Sólo que ahora en el sentido inverso. Lo que se promueve es que sean las empresas nacionales de capital argentino las que se conviertan en transnacionales instalándose en otros países. Y así se registró en la experiencia venezolana en donde, luego de las necesidades detectadas por el INTA y el diagnóstico sobre los requerimientos de mecanización del agro venezolano, el país hermano decidió iniciar fuertes compras de maquinaria fabricada por empresas argentinas, pero con la condición de que estas empresas instalen oficinas en Venezuela para tener una relación permanente frente a los requerimientos que se presenten.

    Es de esta forma que en la actualidad las empresas argentinas de maquinaria agrícola (Pymes en su inmensa mayoría que hoy brindan 40.000 puestos de trabajo en el país) se han convertido en proveedoras del mercado agropecuario venezolano, llegando a desplazar incluso a compañías transnacionales de origen estadounidense o europeo que eran las que antes tenían preponderancia en aquel ámbito. Junto con las empresas argentinas de maquinaria agrícola, también han desembarcado otras firmas nacionales fabricantes de insumos y de genética agropecuaria.

    Esta experiencia venezolana de un INTA aliado con una de las ramas más productivas y dinámicas del empresariado argentino, se está replicando en otras latitudes. Es así como, dado el creciente prestigio de INTA, países como Kazajstán o Bolivia han solicitado a nuestra institución su colaboración para la capacitación de técnicos y el armado de un sistema de investigación y extensión público a imagen de lo que es el INTA en Argentina. En este proceso de modernización e incorporación de nuevas tecnologías, ya están surgiendo múltiples oportunidades de negocios que todo indica que volverán a ser capitalizadas por empresas argentinas que deberán instalarse también en el exterior, como aconteció en el caso venezolano.

    De este modo se constata que con voluntad política es posible una articulación plena entre los sectores público y privado, en un esquema en donde se favorecen todas las partes involucradas a través del avance tecnológico y la generación de empleo genuino. Fue lo que sucedió en esta experiencia de expansión de Pymes argentinas fabricantes de equipamiento e insumos agropecuarios que están ganando escala para actuar en el exterior como transnacionales argentinas. Toda una prueba de lo que se puede construir cuando existe una concertación. El INTA se enorgullece de haber sido una de las partes que hizo posible el salto cualitativo de una franja promisoria de las Pymes argentinas.

    Carlos Cheppi, presidente del INTA. Clarín, Suplem. Rural, 7 de octubre de 2006


     

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