"Todos necesitamos un desarrollo económico", dijo el presidente brasileño sobre el perjuicio que esa política genera en los países emergentes. Como parte de su discurso, también pidió a los países más ricos que "no ignoren el lamento de los excluidos". El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, centralizó su discurso de la 61º Asamblea de las Naciones Unidas en el combate mundial contra el hambre, la pobreza y el comercio internacional. En medio de los debates por los subsidios agrícolas, reiteró que "la Ronda de Doha está en crisis". La Ronda de Doha, de la Organización Mundial del Comercio, es una gran negociación emprendida para liberalizar el comercio mundial. Su objetivo apunta a completar un tema que había quedado pendiente de un gran ciclo anterior (llamado Ronda de Uruguay): el comercio agrícola. Lula comenzó hablando de los últimos conflictos bélicos en Oriente Medio que protagonizaron Israel y la milicia de Hezbollah en el Líbano y criticó implícitamente a los países que participaron y apoyaron la guerra contra Irak. "La guerra jamás generará seguridad sino que generará horrores y más fundamentalismo. Si no queremos que se globalice la guerra, es la Justicia la que se tiene que globalizar", aseguró Lula. Luego pidió a los países más ricos que "no ignoren el lamento de los excluidos". En este sentido, sentenció que "La Ronda de Doha se encuentra en crisis" y dijo que "todos necesitamos un desarrollo económico". Los países involucrados en la Ronda de Doha tratan de obtener un acceso libre de obstáculos para sus producciones agrícolas en los mercados de los países centrales. Esto significa que las grandes potencias deberán eliminar o reducir, en forma significativa, la protección que dan a su agricultura por la vía de subsidios directos a los agricultores o de subsidios a las exportaciones. La principal traba que sufren las discusiones para la liberalización del comercio internacional se encuentra en que Estados Unidos y los países europeos no se ponen de acuerdo con las naciones en desarrollo sobre cuánto deberían reducir los aranceles que cobran a las importaciones agrarias, los primeros, e industriales, los segundos. Por último, Lula señaló que Sudamérica es una prioridad de la política exterior de Brasil. "El futuro de Brasil está vinculado al de sus vecinos. Una Sudamérica fuerte y unida contribuirá a la integración de América Latina y el Caribe'.