UN DESARROLLO EQUILIBRADO
Buenos vientos soplan para el INTA alentados por una renovada consideración de su rol en la estrategia de desarrollo agropecuario nacional. La autarquía institucional, presupuestos más acordes para su trabajo de investigación y transferencia de tecnología, la normalización a nivel de los cargos directivos, la posibilidad cercana de cubrir vacantes en los cuerpos de técnicos y auxiliares, inversiones en infraestructura y equipamiento. Todo alienta para pensar en un exitoso desarrollo institucional.
Pero para llegar a este presente, hubo que pasar momentos difíciles que enfrentaron al INTA a su desaparición, al achicamiento o disparatadas ideas de cambio de figura jurídica. Sin lugar a dudas que fue la lucha de su personal, su compromiso hacia la institución, lo que permitió salir con éxito de tantos duros trances.
Hoy que se piensa en un pleno desarrollo institucional ¿habrá llegado también el ansiado momento del desarrollo de su personal?
En un largo período, no solo hubo que sufrir los embates contra la institución, sino que además se debió llevar adelante una difícil situación en el frente interno, motivada por un sistema de evaluación que enfrentaba a compañeros, congelamiento y postergación de la carrera del personal, ausencia de política y estrategias de capacitación, salarios con caída vertiginosa de su poder adquisitivo.
Vemos con esperanzas que la actual conducción institucional manifiesta su preocupación por la situación del personal. La discusión de un nuevo Escalafón en la Comisión INTA - APINTA, las bonificaciones que ayudan a sobrellevar momentáneamente la postergacón en los ingresos, el comienzo de la aplicación de un programa de capacitaciones para personal técnico y auxilar, son señales para alentar esperanzas.
Las actuales circunstancias son altamente favorables para el INTA, pero todos debemos ser conscientes que un desarrollo equilibrado, eficiente y duradero, solo será sustentable cuando también alcance a su personal. |