   Defender los intereses de quienes representa.
   Facilitar la asistencia mutua y prestar servicios.
   Lograr mejoras y progresos en la vida del trabajador.
   Promover y luchar por conquistas sociales. Una función y deber fundamental en los sindicatos de hoy es el de participar intensamente como integrante principal de la sociedad, ya que la clase obrera constituye un símbolo del trabajo y la producción del país.
Como tales, los obreros, a través de sus representantes y cuerpos orgánicos deben opinar sobre las cuestiones sociales; participar en los lineamientos de las políticas de gobierno a través de organismos que entiendan en cuestiones sociales, económicas y laborales.
Promover innovaciones con el objetivo del progreso social y presionar dentro del marco que contempla la Constitución Nacional y las leyes para que no se implementen medidas injustas y abrir caminos nuevos con miras a la conquista de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. Los sindicatos deben ser:
 Libres: no aceptar imposiciones o injerencias de la patronal, las autoridades, partidos políticos u otras fuerzas, movimientos o instituciones externas o extrañas al movimiento obrero.
 Democráticos: deben gobernarse atendiendo a las normas impuestas por sus estatutos y reglamentos, respetando la voluntad mayoritaria, efectuando regularmente las elecciones de autoridades y escuchando siempre la voz de los trabajadores.
 Fuertes: con una estructura organizativa compacta y dispuestos a desarrollarse permanentemente en la búsqueda de mejores condiciones laborales para sus afiliados.
 Responsables: conscientes en la acción diaria y honrados en todo lo que administren y controlen.
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